Saltar al contenido
Salinas de Janubio

Salinas de Janubio

Destinos/Lanzarote/Salinas de Janubio
NaturalezaLanzarote

En la costa suroeste de Lanzarote, encajadas entre un antiguo cráter volcánico y el Atlántico, las Salinas de Janubio despliegan uno de los paisajes más fotogénicos y desconocidos de la isla. Con más de 440.000 metros cuadrados de superficie, son las salinas más extensas de todo el archipiélago canario — un damero geométrico de estanques de evaporación que cambia de color según la hora del día, la estación y la concentración de sal.

Un mosaico de colores imposibles

Lo que hace únicas a las Salinas de Janubio es su paleta cromática. Los estanques pasan del azul intenso al blanco cegador, del rosa pálido al púrpura profundo y del ocre al verde según la concentración de minerales y la presencia de microorganismos halófilos. Vista desde el mirador de la carretera, la imagen recuerda a un cuadro abstracto pintado por la naturaleza y la mano del ser humano a partes iguales.

Los dameros de las Salinas de Janubio crean un mosaico geométrico de colores cambiantes.
Los dameros de las Salinas de Janubio crean un mosaico geométrico de colores cambiantes.

Tres siglos de tradición salinera

Las salinas fueron construidas en 1895 aprovechando una laguna natural formada por la lava de las erupciones del siglo XVIII. Durante décadas fueron el motor económico de la zona, produciendo hasta 10.000 toneladas de sal al año para la conservación del pescado. Hoy la producción es menor (unas 2.000 toneladas anuales) pero la sal de Janubio se ha convertido en un producto gourmet apreciado por los cocineros de la isla.

El mirador junto a la carretera LZ-703 es gratuito y ofrece la mejor panorámica. La sal artesanal de Janubio se puede comprar en tiendas gourmet de Lanzarote (desde 3 €). Combina la visita con Los Hervideros y El Golfo, que están a menos de 5 minutos en coche.

Las Salinas de Janubio son la prueba de que en Lanzarote hasta la industria se convierte en paisaje: un lienzo de colores que muta con cada hora y cada estación, donde la mano del ser humano y la fuerza del volcán trabajan en silenciosa armonía.

Consejo LIVVO: Buen punto para parar en ruta por el sur.