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Jameos del Agua

Jameos del Agua

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Bajo la superficie de Lanzarote se esconde uno de los tubos volcánicos más largos del mundo: el Túnel de la Atlántida, formado por las erupciones del volcán de La Corona hace unos 3.000 años. Dos de sus secciones se han convertido en dos de los espacios más extraordinarios de la isla (y del planeta) gracias a la visión de César Manrique: Jameos del Agua y la Cueva de los Verdes.

Jameos del Agua: donde el arte dialoga con la naturaleza

Manrique transformó este tramo del tubo volcánico en un espacio cultural de una belleza sobrecogedora. Al descender, el visitante se encuentra con un lago interior natural habitado por los famosos jameítos — diminutos cangrejos ciegos y albinos que solo existen en este lugar del planeta. Más allá, una piscina de aguas turquesas rodeada de palmeras y roca volcánica crea una estampa que parece sacada de un sueño.

La piscina de Jameos del Agua, obra maestra de César Manrique dentro del tubo volcánico.
La piscina de Jameos del Agua, obra maestra de César Manrique dentro del tubo volcánico.

El complejo incluye un auditorio subterráneo con una acústica excepcional donde se celebran conciertos, un restaurante y la Casa de los Volcanes, un centro de investigación vulcanológica. Cada detalle (desde la iluminación hasta la jardinería) refleja la filosofía de Manrique: integrar el arte en la naturaleza sin dominarla.

Cueva de los Verdes: un viaje al interior de la tierra

A pocos kilómetros de Jameos, la Cueva de los Verdes ofrece una experiencia completamente distinta. Aquí el protagonista es el tubo volcánico en estado puro, apenas intervenido, iluminado con maestría para revelar formas, texturas y colores que la naturaleza tardó milenios en esculpir. La visita guiada recorre un kilómetro de galerías a dos alturas, con techos que van de los 15 metros a la claustrofobia.

La cueva sirvió de refugio a los habitantes de la isla durante los ataques piratas de los siglos XVI y XVII. Ese pasado se siente en la penumbra de sus galerías. Y al final del recorrido, una ilusión óptica magistral (que no desvelaremos aquí) deja sin palabras a todos los visitantes.

Combina ambas visitas en una mañana: están a 5 minutos en coche una de otra. La entrada combinada ofrece descuento. Las visitas guiadas a la Cueva de los Verdes duran 50 minutos y salen cada media hora. La temperatura interior ronda los 19 °C, así que lleva una capa fina.

Manrique no construyó sobre la naturaleza: construyó con ella. Jameos del Agua es la prueba de que el arte más poderoso es aquel que sabe escuchar al lugar donde nace.

Consejo LIVVO: Evita horas punta para disfrutar del entorno con más calma.