
El Golfo et Charco de los Clicos
Lanzarote
En la costa suroeste de Lanzarote, donde la lava de Timanfaya se encontró con el Atlántico, el mar ha ido devorando la mitad de un cráter volcánico hasta crear una de las estampas más fotografiadas de Canarias: el Charco de los Clicos. Una laguna de un verde esmeralda intenso, encajada entre paredes de roca roja y negra, con una playa de arena oscura a sus pies y el océano rompiendo justo al lado. Es geología, es paisaje, es poesía.
El misterio del color verde
El color esmeralda del Charco de los Clicos se debe a una concentración altísima de un organismo vegetal llamado Ruppia maritima, una planta acuática que prospera en sus aguas salobres y poco profundas. La laguna no tiene conexión directa con el mar (el agua se filtra a través de la roca volcánica porosa) y sus condiciones únicas de salinidad, temperatura y aislamiento han creado un ecosistema singular que está protegido como Reserva Natural.
El mejor mirador
El Charco se contempla desde un mirador elevado al que se accede por un sendero corto desde el aparcamiento. Las vistas son espectaculares a cualquier hora, pero al atardecer el espectáculo se multiplica: el sol se hunde en el Atlántico tiñendo el cielo de naranja y rosa mientras la laguna verde brilla con los últimos rayos. Es uno de esos momentos que justifican un viaje.
El Golfo: pueblo pesquero con alma gastronómica
A pocos metros del Charco, el pueblo de El Golfo es un puñado de casas blancas frente al mar con una hilera de restaurantes que ofrecen el mejor pescado fresco de toda Lanzarote. Vieja sancochada, caldo de pescado, lapas a la plancha, pulpo, camarones — todo recién sacado del mar y cocinado con la sencillez que exige un producto de esta calidad. Comer en una terraza de El Golfo con el rumor de las olas es uno de los grandes placeres de la isla.
El Charco de los Clicos se ve desde el mirador, pero no se puede bajar a la laguna ni a la playa (está protegida). Llega al menos una hora antes del atardecer para disfrutar de la luz. Para comer, los restaurantes Bogavante y Casa Rafa son los más recomendados del pueblo.
Completa la visita con una parada en Los Hervideros, a 5 minutos en coche hacia el sur. Allí, el mar embiste contra tubos de lava formando géiseres naturales y un estruendo que los días de marejada resulta sobrecogedor. Y las Salinas de Janubio, aún en activo, ofrecen otro espectáculo visual con sus dameros de colores entre blanco, rosa y púrpura.
El Golfo condensa todo lo que hace especial a Lanzarote: volcanes que se funden con el mar, colores que no existen en ningún otro lugar y una mesa con pescado fresco donde el tiempo se detiene.
Conseil LIVVO : Visite avec une lumière faible pour de meilleures photos.
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