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San Cristóbal de La Laguna

San Cristóbal de La Laguna

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La ciudad que diseñó el Nuevo Mundo

San Cristóbal de La Laguna es mucho más que una ciudad bonita: es la ciudad que sirvió de modelo para el trazado urbanístico de las ciudades coloniales de América. Fundada en 1496, fue la primera ciudad no fortificada de Canarias, diseñada con un plano reticular innovador que luego se replicó en La Habana, Lima y Cartagena de Indias. Ese valor universal le valió la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999.

Fachadas coloniales de colores vivos en la calle San Agustín, corazón monumental de La Laguna
Fachadas coloniales de colores vivos en la calle San Agustín, corazón monumental de La Laguna

Pasear por La Laguna es recorrer un catálogo de arquitectura colonial canaria en estado puro. La calle San Agustín concentra los palacios más notables: el Palacio de Nava, con su fachada barroca de piedra volcánica; la Casa de los Capitanes Generales; y el Palacio de Lercaro, hoy sede del Museo de Historia de Tenerife, donde dicen que el fantasma de una joven que se suicidó por amor sigue paseando por los pasillos.

Ciudad universitaria y nocturna

La Universidad de La Laguna, fundada en 1792, es la más antigua de Canarias y la que da a la ciudad su carácter joven y vibrante. Miles de estudiantes animan las calles, llenan los bares de tapas de la Calle Herradores y la Calle del Agua, y convierten las noches de jueves a sábado en una fiesta continua que contrasta con la solemnidad de los palacios y conventos diurnos.

La calle Herradores es el epicentro del tapeo: decenas de bares ofrecen tapas creativas a precios de estudiante. Para cultura, no te pierdas el Teatro Leal (art nouveau) y la Catedral de La Laguna con su fachada neogótica. El tranvía conecta La Laguna con Santa Cruz en 30 minutos.

Las iglesias de La Laguna son un tesoro poco conocido: la Iglesia de la Concepción, con su torre mudéjar que se ve desde toda la ciudad; el convento de Santa Catalina, donde las monjas de clausura venden dulces a través de un torno; y la Catedral, cuya sobria fachada neogótica esconde un interior sorprendentemente luminoso. Cada una cuenta un capítulo de los cinco siglos de historia de esta ciudad irrepetible.

La Laguna es la memoria viva de Canarias: una ciudad donde el pasado colonial convive con la energía universitaria y donde cada palacio tiene una historia que contar.

Consejo LIVVO: Recorre la ciudad a pie para apreciar mejor sus detalles.