Saltar al contenido
Roque Nublo

Roque Nublo

NaturalezaGran Canaria

El centinela de piedra de Gran Canaria

El Roque Nublo se alza como un vigía de basalto a 1.813 metros de altitud, dominando el centro de Gran Canaria con una presencia que los aborígenes canarios consideraban sagrada. Este monolito de 80 metros de altura, formado hace millones de años por una erupción volcánica, es el símbolo indiscutible de la isla y uno de los monumentos naturales más impresionantes de Canarias.

El Roque Nublo emergiendo entre las nubes, con el Teide al fondo en los días despejados
El Roque Nublo emergiendo entre las nubes, con el Teide al fondo en los días despejados

La ruta de senderismo que lleva hasta su base parte del aparcamiento de La Goleta, en la carretera GC-600. Son apenas 1,5 kilómetros de camino bien señalizado que se recorren en unos 30 minutos, pero cada paso merece la pena: el sendero atraviesa un bosque de pino canario cuyo aroma resinoso impregna el aire, y a medida que se gana altura, las vistas se abren en un panorama de 360 grados que abarca toda la isla.

La cumbre: Reserva de la Biosfera

La zona de cumbres de Gran Canaria forma parte de la Reserva de la Biosfera declarada por la UNESCO, y es uno de los mejores lugares de Europa para la observación astronómica. En las noches despejadas, lejos de la contaminación lumínica de la costa, la Vía Láctea se dibuja con una nitidez sobrecogedora. No es casual que el Observatorio Astronómico de Temisas esté a pocos kilómetros.

La carretera GC-60 desde San Bartolomé de Tirajana hasta la cumbre es una de las más espectaculares de Canarias: curvas entre pinares con vistas al mar. Sal temprano para evitar las nubes que suelen formarse a mediodía.

Junto al Roque Nublo se yergue otro peñasco singular: El Fraile (o La Rana), cuya silueta recuerda a un monje rezando. Los antiguos canarios celebraban rituales astronómicos en esta cumbre, conectando los ciclos celestes con los ciclos de la tierra. Hoy, ese sentido de conexión con la naturaleza sigue intacto para quien se deja abrazar por el silencio de la cumbre.

Desde la cumbre de Gran Canaria, el mundo entero parece caber en un solo vistazo: mar, nubes, volcán y cielo, todo fundido en un horizonte infinito.

Consejo LIVVO: El acceso final es corto, pero conviene llevar calzado adecuado por el terreno rocoso.